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Las Cinco Oraciones Diarias del Islám

La Oración Musulmana

La Observancia de la Oración

La oración es el segundo pilar del Islam, es cuidada por el orador y el corán pide que se practique, por nuestro bien.

La adoración es común a todas las religiones, pero en lo único que difieren es solo, la manera y el estilo de la adoración.

Lo que hace que la oración islámica sea única es, que contiene características, de todas las clases de oraciones, que se encuentran en las demás religiones.

Es fascinante observar, que el Islam instruye a sus seguidores, sobre la manera de orar y lo hace de una manera minuciosa.

Todas las posturas de adoración, que se encuentran en otras religiones, se representan simbólicamente, en la oración musulmana.

Esto demuestra, que el Islam va en la dirección del inicio, de una era de religión universal.

La institución de la oración islámica, es un sistema muy desarrollado que cubre todos los requisitos humanos.

Se debe recordar, desde el principio, que el propósito de la adoración no es solo inclinarse ante un Ser Superior y rendir homenaje a su grandeza.

Allah no a creado al hombre, para saciar un deseo egoísta, de ser alabado.

Todos los propósitos mencionados, en relación con la filosofía del culto y la manera en que un musulmán está obligado a realizar su oración.

Hace que se ponga de manifiesto, muy claramente, que el beneficio de la oración, es solo para el adorador mismo.

La oración de ninguna manera debe tomarse como una favor a Allah, El Sagrado Corán declara que Allah, no necesita las alabanzas de los hombres.

Allah, es tan grande en su nobleza y tan sublime en su carácter, que las alabanzas de sus criaturas, no suman nada a su magnanimidad y majestad.

El Santo Profeta del Islam, mencionó una vez, que si toda la humanidad se hubiera apartado de Allah y cometido los peores pecados posibles, todos y cada uno de ellos, no disminuirían la grandeza universal de Allah.

Ni siquiera los pecados de toda la humanidad podrían quitarle algo, de su gloria, a Allah.

Entonces, la adoración en el Sagrado Corán, sólo se prescribe, por el bien del adorador mismo.

Es un tema vasto y solo podemos ilustrar algunos puntos en relación con esto, como se menciona en el Sagrado Corán y las tradiciones del Santo Profeta del Islam.

El recuerdo de Allah y meditar sobre sus atributos, durante la oración, ayuda al hombre a limpiar su espíritu, acercándose más a la armonía con la naturaleza de Allah.

Esto es central para la oración islámica.

El hombre fue hecho a la imagen de su creador y siempre debe esforzarse, por acercarse a Él.

Esta es una lección de nobleza que es definitiva.

Aquellos que se entrenan para pensar como Allah y para actuar como Él, dentro de las limitaciones de la esfera humana, mejoran constantemente su relación, con todos los demás seres humanos e incluso con otras formas de vida.

En términos humanos, se puede entender mejor, con respecto a la actitud, que una madre toma hacia sus hijos.

Para el que verdaderamente, se acerca a la madre, todo lo que es querido por la madre naturalmente, también será querido para él.

Adquirir la actitud del creador, es como adquirir la actitud de un artista, en sus obras de arte.

Es imposible para uno, estar cerca de Allah y distanciarse de su creación.

Una vez más, el término utilizado para la adoración en el Corán se deriva de una palabra que es tan significativa y diferente de los términos utilizados en otras religiones.

«Como un esclavo, que pierde todo por su amo y lo sigue, en todos los aspectos».

El adorador en el Islam debe hacer lo mismo en su relación con el creador.

El infinitivo utilizado para el culto tiene la connotación de seguir los pasos de alguien.

Eso es lo último, en la imitación de los atributos de Allah.

El Corán también dice:

«En verdad, la Oración impide, que el adorador, se entregue a cualquier cosa que no sea digna o indecente». (Corán 29:46)

Este verso, tiene connotaciones positivas y negativas, ambas muy esenciales, para cultivar la conducta humana ideal.

Por lo tanto, en su connotación negativa, ayuda al devoto al liberarlo de los pecados de todo tipo.

En su connotación positiva, educa al hombre, educa su carácter y cultiva sus cualidades.

De tan sublime manera, que lo hacen digno, de la comunión con Allah.

En otro aspecto, la adoración, también es importante para el desarrollo del alma.

Según el Islam, cada alma humana, en relación con el cuerpo humano, se puede comparar, a un niño, en el útero de su madre.

Dar a luz a un niño sano, requiere de muchas influencias que se transfieren constantemente, de la madre al embrión y al niño, en una etapa posterior.

Si las influencias de la madre en el embrión, no son saludables, el niño nace enfermo congénitamente; si están sanos, el niño nace disfrutando de una salud perfecta.

«De todas las influencias que trabajan para hacer y modificar el alma humana, la oración es el factor más importante».

La institución de la oración islámica, es rica en tantas lecciones profundas, que ni siquiera se encuentran fraccionalmente, en otras religiones.

El Islam, recomienda la oración congregacional e individual.

Las oraciones congregacionales,

Se llevan a cabo de una manera increíblemente bien organizada y significativa.

Hay un líder que dirige la congregación, en todas esas oraciones.

Ese líder, no es un sacerdote ordenado; cualquiera que las personas presentes, se considere digno de esta tarea es elegido, como el Imam.

Se advierte a la asamblea, que se coloque detrás del Imam, en líneas perfectamente rectas, cada adorador parado cerca del otro, hombro a hombro, sin distancia entre, dos adoradores.

Ellos siguen al Imam exactamente, en todo lo que hace.

Si el Imam se inclina, se inclinan, los oradores, mientras que si él se para, se ponen todos, de pie.

Cuando él se postra, todos se postran.

Incluso, si el Imam comete un error y no lo aprueba, incluso después de un recordatorio, todos los seguidores deben repetir lo mismo.

No se permite cuestionar al Imam durante la oración.

Todos se dirigen en la misma dirección, sin excepción, a la primera casa de adoración, construida para el beneficio de la humanidad, la kaaba.

A nadie se le permite reservar ningún lugar especial detrás del Imam.

En este sentido, los ricos y los pobres son tratados con absoluta igualdad, así también para los mayores y los jóvenes.

Quien llega a la mezquita antes, que los demás, tiene la opción previa de sentarse, donde le plazca.

Ninguno tiene el derecho de sacar a otros del lugar que ocupan, excepto por razones de seguridad, que en cuyo caso, se convierte en una medida administrativa.

Por lo tanto, el sistema islámico de oración es rico, no solo en la instrucción espiritual, sino también en la instrucción comunitaria y organizacional.

Todas las mezquitas son frecuentadas cinco veces al día, una tarea que parece ser demasiado exigente, para un observador casual.

Este aspecto debería, ser más elaborado, para construir una imagen más completa, del papel de las oraciones congregacionales, en el modo de vida de los musulmanes.

Por supuesto, que en una sociedad musulmana ideal, donde las mezquitas se encuentran al alcance de casi todos los ciudadanos.

Entonces, la oración de cinco veces congregacional, se convierte en una forma rutinaria, de la vida de todos los musulmanes.

La oración del mediodía, que normalmente es más problemática, se lleva a cabo en las sociedades musulmanas, durante el descanso del mediodía del trabajo.

Por lo tanto, no es solo una pausa para el almuerzo, sino que se extiende, para acomodar la ejecución, de la oración también.

La siguiente oración, después de la oración del mediodía, es la oración de la tarde, que se realiza casi inmediatamente después de regresar del trabajo, de un día normal.

Entonces, no se permite ninguna oración, hasta después de la puesta del sol.

El tiempo entre los dos, se gasta en actividades al aire libre como deportes, compras, paseos, visitas a amigos y parientes o lo que sea.

Es un período de relajación, en el que las oraciones, están prácticamente prohibidas.

Con excepción del recuerdo tranquilo de Allah, una característica constante de algunos creyentes, al atardecer.

La noche del creyente, comienza con la Oración después del atardecer, después de la cual hay un tiempo para relajarse, cenar, estar con la familia, la última oración se llama Isha .

No es aconsejable, permanecer despierto después de Isha, en ocupaciones despilfarradoras de chismes y charlas vanas.

Se anima a los musulmanes, a adquirir el hábito de acostarse temprano y levantarse temprano también.

El amanecer marca el tiempo de la Oración de la mañana, que se llama  Al-Fajar. 

Oraciones opcionales no se recomiendan entre Al-Fajar y el amanecer.

Luego, hasta  Zuhar , la oración del mediodía, solo se mencionan dos oraciones opcionales; de lo contrario , se espera que el período anterior al Zuhar se gaste en actividades cotidianas normales.

Al observar la institución de la oración en el Islam, desde otro ángulo, es interesante observar lo bien organizado, disciplinado y completo que es.

Hay ciertas oraciones de congregación en las que la recitación del Corán se hace en voz alta y audible, en un tono de semi-canto.

No se ajusta exactamente al concepto de canto, pero que tiene un tono rítmico que es profundamente penetrante.

El Santo Profeta, también aconsejó que debería haber una sombra de tristeza, en el tono en que se recita el Corán.

Esto lo hace más conmovedor, con el significado de los versos hundiéndose más profundamente, en los recovecos del corazón.

En algunas oraciones, particularmente en las dos oraciones de la tarde, no hay canto fuerte, esto va bien con el estado de ánimo general de la época.

Incluso las aves dejan de cantar, durante las primeras horas de la tarde y hay un aire general de silencio que cubre el alboroto del trabajo normal.

La oración de la mañana, la oración después del atardecer y la oración después de la caída de la noche incluyen períodos en los que el canto de los versos es la práctica habitual.

Entonces, en las oraciones congregacionales, la sociedad rinde homenaje a Allah, colectiva y abiertamente.

Pero en las oraciones individuales,

Se hace hincapié en la privacidad.

Un musulmán devoto, no debe hacer ninguna exposición, para mostrar sus oraciones a nadie.

De manera similar, la oración nocturna se realiza en perfecta privacidad.

Los miembros de la misma casa intentan encontrar sus propios lugares de oración.

Incluso los esposos, tratan de decir sus oraciones por separado, para que la comunión con Allah, se convierta en un asunto muy personal.

Se ha observado que la institución de la oración congregacional, a cinco tiempos, ha funcionado a la perfección, durante más de mil cuatrocientos años.

Tanto para la protección, como para la preservación de esta santa institución.

Las mezquitas, han sido el pilar, para mantener viva esta noble institución.

La Oración Musulmana
Las Cinco Oraciones Diarias del Islám

También sirven, como centros educativos para jóvenes y mayores.

A lo largo de la historia, han desempeñado el papel más destacado, en las enseñanzas e instrucción religiosa.

Los lugares de culto en el Islam, ya sean congregacionales o privados, se mantienen meticulosamente limpios.

Se espera que todos se quiten los zapatos antes de ingresar a esos lugares.

En cada oración el adorador tiene que tocar el suelo con la frente, a veces brevemente y en ocasiones durante períodos más largos.

En cuanto al contenido de la oración, son de dos tipos:

La primera es una recitación rutinaria formal, de los versículos del Corán y otras oraciones que se hacen esencialmente en el idioma del Corán, que es el árabe.

Se espera que todos los fieles conozcan, el significado de lo que están recitando, de lo contrario se privará del inmenso beneficio, que pueden obtener de la recitación significativa.

Hará que esta discusión sea demasiado larga si vamos a entrar en los detalles de los contenidos, pero los lectores que estén interesados ​​en seguir estudiando siempre pueden consultar la literatura relevante.

A la segunda categoría pertenecen las oraciones individuales, el idioma en el que uno, es libre de orar, a su gusto.

Esta segunda categoría, es controvertida en el sentido, de que muchas escuelas de jurisprudencia, no permiten tales prácticas e insisten en que solo, se recite la forma prescrita, independientemente, de si el devoto entiende o no.

Sin embargo, aprecian la necesidad de las oraciones privadas y personales.

Por lo que sugieren orar en el propio idioma, solo después, de que la oración formal haya terminado.

Nosotros, los musulmanes Ahmadi, recomendamos y practicamos la antigua opción de orar a Dios en el propio idioma, como uno quiera durante la oración formal.

Como hemos demostrado ampliamente, la institución de la oración islámica, es altamente desarrollada.

Se requiere que el individuo ore no menos de, cinco veces al día, tanto individualmente como en congregación con otros.

La oración islámica desempeña así un papel importante en la vida de un musulmán, tanto en la educación espiritual y moral de la persona.

Imágenes Pixabay

 

2 comentarios en “Las Cinco Oraciones Diarias del Islám”

  1. adela paraco banda

    me parece magnifico que todos lo explican muy bien

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